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IRLANDA

DE CLIFDEN A DUBLIN

Esto ya empieza a acabarse, es el día en el que regresamos a Dublín para devolver el coche antes de las siete. Pero no nos vamos a poner tristes porque aún nos quedan muchas cosas por ver.

1.- Nos despedimos de Clifden

2.- Clonmacnoise

3.- Dublín

4.- Trinity College

5.- Primera toma de contacto con Temple Bar

NOS DESPEDIMOS DE CLIFDEN

A estas alturas del viaje, el cansancio empieza a notarse, así que decidimos no madrugar demasiado. A las 10 de la mañana, después de despedirnos de la familia que nos acogió en su B&B, y habiendo disfrutado de nuestro último desayuno irlandés casero, emprendimos el viaje hacia Dublín.

Para ir hacia Dublín hay que volver hasta Galway, donde se coge la autovía y en un par de horas llegas a la capital irlandesa. Esta vez rodeamos el lago Corrib por su lado norte, con la intención de visitar Cong. Este pueblo es bastante pequeño y es conocido porque allí se rodó «El hombre tranquilo». Al pasar por allí, estaba lloviendo bastante fuerte y decidimos seguir hacia delante porque no íbamos a poder ver nada. Así que seguimos hacia Galway y desde allí tomamos la M6 hacia Dublín.

Ruta desde Clifden a Dublín
Ruta desde Clifden a Dublín

CLONMACNOISE

A mitad de camino entre Galway y Dublín, hicimos una parada para visitar las ruinas de Clonmacnoise. El desvío está bien indicado en la autovía y después vas por una carretera bastante buena durante unos 20 km. El entorno es bastante bonito, muy parecido a la campiña francesa.

Cruz de las Escrituras, mide 4 metros de altura. Se distinguen tres paneles con escenas de la Crucifixión, el Juicio Final y Cristo en la Tumba.
Cruz de las Escrituras, mide 4 metros de altura. Se distinguen tres paneles con escenas de la Crucifixión, el Juicio Final y Cristo en la Tumba.

Cuando llegas a las ruinas te encontrarás con un parking (no demasiado grande pero gratuito), pagamos la entrada familiar (20€) y pasas a un pequeño museo donde encontrarás cruces celtas, lápidas y otros objetos. Al entrar te dan un folleto (en distintos idiomas) donde te explican la historia de esta abadía. Las ruinas no están mal, pero no se si es porque ya habíamos visto otras similares en nuestro recorrido, que no llegaron a sorprendernos demasiado. Aún así, nos sirvió para hacer un alto en el camino y estirar las piernas.

VOLVEMOS A DUBLÍN

Volvemos a ponernos en ruta pensando ya en donde parar para repostar y pagar el peaje de la autovía de Dublín. Empezó a llover tan fuerte que costaba un poco ver por donde íbamos, así que paramos en la primera estación de servicio que encontramos donde aprovechamos para comer mientras hacíamos tiempo a ver si aflojaba la tormenta. Y así fue. A las cuatro de la tarde llegamos al aeropuerto para la devolución del coche y media hora más tarde volvíamos al hotel donde nos alojamos los primeros días de Dublín.

El cielo se había despejado por completo y lucía un sol espléndido que invitaba a salir a la calle. Decidimos acercarnos a Temple Bar, que aún no lo conocíamos, y dar una vuelta por el centro.

TRINITY COLLEGE

Al pasar por la puerta del Trinity College, no pudimos evitar la tentación de entrar y nos quedamos maravillados con lo que vimos. El campus fue fundado por la Reina Isabel I en 1592, tiene 190.000 metros cuadrados con magníficos edificios tanto antiguos como modernos con grandes patios y dos campos de juego. Al entrar se respira ese ambiente universitario tan característico en una gran universidad.

Arco de entrada al Trinity College, Dublín
Arco de entrada al Trinity College, Dublín

 

PRIMERA TOMA DE CONTACTO CON TEMPLE BAR

Mientras paseábamos por Temple Bar, pasamos por la puerta del Hard Rock Café y mi hijo «rockero» nos convenció para ir a cenar allí. Y hacia allí nos dirigimos nada más salir del Trinity. Por suerte, nos asignaron una mesa pronto y nos tomamos nuestra hamburguesa rodeados de música y de recuerdos que algunos rockeros famosos habían donado. Lo más llamativo, una pared dedicada por completo al famoso grupo dublinés U2, donde pudimos ver una canción manuscrita por el mismísimo Bono.

Como en todos los Hard Rock Café, el paso por la tienda es obligado
Como en todos los Hard Rock Café, el paso por la tienda es obligado

Después de cenar y de camino hacia el hotel, aprovechamos para pasar por una de las tiendas más grandes de souvenirs de Dublín, Carrolls. Hay varias tiendas de esta cadena repartidas por la ciudad, pero la más grande que nosotros encontramos está al inicio de Temple Bar. Paramos allí dispuestos a comprar recuerdos para todos, pero nos costó una eternidad salir. Al ser tan grande, había montones de cosas de las que los niños se enamoraban y no se decidían a la hora de elegir.

De vuelta hacia el hotel, solo nos quedaba descansar del día. Aún nos quedaban dos días por delante para conocer el centro de Dublín.

 

Día 0. Preparativos para viajar a Irlanda

Día 1. Almería-Dublín. Traslado aeropuerto-centro ciudad

Día 2. Conociendo Dublín

Día 3: Nos vamos de Dublín a Killarney

Día 4. Anillo de Kerry

Día 5: La península de Dingle

Día 6. De Killarney a Galway con parada en acantilados de Moher

Día 7: Parque Nacional de Connemara. De Galway a Clifden

Días 9 y 10. Dos días en Dublín

 

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