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IRLANDA

KILLARNEY – MOHER- GALWAY

Nos íbamos de Killarney con muy buen sabor de boca, con un poco de pena por tener que partir tan pronto, pero ilusionados por conocer una de las más importantes atracciones turísticas de Irlanda, los acantilados de Moher.

1.- Tarbert

2.- Ennis

3.- Acantilados de Moher

4.- Galway

RUMBO A TARBERT

Para ir desde Killarney hasta los acantilados de Moher hay dos rutas distintas. Puedes ir hacia Limerick y aprovechar para ver allí el King John’s Castle y el Bunratty Castle, o si no te apetece dar tanto rodeo puedes cruzar en ferry desde Tarbert hasta Killimer. Puesto que iba a ser uno de los días más largos en coche, decidimos cruzar en ferry y ahorrarnos unos cuantos kilómetros.

Ruta Killarney-Moher-Galway
Ruta Killarney-Moher-Galway

Al igual que el resto de los días, a las 9 de la mañana ya estábamos en ruta, dirección hacia Tralee, para poner rumbo a Tarbert donde cogeríamos el ferry. El camino está bastante bien indicado, y al llegar a Tarbert hay unos enormes carteles que te indican donde coger el ferry. Este ferry nos costó unos 18€ (en el precio van incluidos los pasajeros que vayan en el coche), y el ticket se puede comprar por internet y así ahorrar algo, pero nosotros lo pagamos allí puesto que decidimos a última hora el itinerario a seguir. El trayecto dura unos 20 minutos, pero interesa estar media hora antes de la salida porque, aunque el ferry es bastante grande, termina llenándose. Cada 30 minutos sale un ferry, aquí podéis ver la tabla de horarios previstos.

ENNIS, UNA PARADA EN EL CAMINO

Una vez que cruzas ya notas el cambio de paisaje, suele hacer más viento y la costa es más escarpada aún de lo que hemos visto hasta ahora. Desde donde te deja el ferry, la carretera es buena y aquí vuelves a tener dos opciones de ruta, ir hacia el interior hasta Ennis y desde ahí hasta Moher, o coger la carretera de la costa hacia Kilkeny y desde ahí a Moher. Esta última ruta es un poco más larga que la primera, así que pensando en no cansar demasiado a los niños decidimos ir hacia Ennis.

Llegamos a Ennis y después de dejar el coche en un aparcamiento público al aire libre, nos fuimos en busca de la oficina de turismo para que nos dieran un plano de la ciudad y alguna referencia de lo que ver. Nos dimos una vuelta por la ciudad andando por sus estrechas calles y visitando la catedral de San Pedro y San Pablo, Template Gate, la plaza del mercado, la calle y monumento de Daniel O’Connell… La verdad es que después de lo que habíamos visto los días anteriores, la ciudad no nos llamó demasiado la atención, así que después de una parada de una hora y media, volvimos al coche en busca de otro tipo de paisajes.

Otra vez en carretera pusimos camino a los acantilados de Moher, pero antes de llegar encontramos un merendero junto a la carretera y aprovechamos para hacernos unos sándwiches y descansar. El merendero estaba en medio de muchísima vegetación y no apetecía volver al coche, pero aún nos quedaba mucho por ver.

ACANTILADOS DE MOHER

Cuando llegas a Moher, verás que hay un parking (de pago, 8€) a un lado de la carretera y al otro lado está la explanada y los acantilados. Para entrar hay que pasar por una zona escavada en la roca  que es el centro de visitantes donde encontrarás unas cuantas proyecciones de los acantilados, pero nada excepcional como para perder el tiempo ahí. En los acantilados siempre hace bastante viento y esto puede dar lugar a una situación meteorológica inestable, lo mismo se pone a llover que se despeja el cielo en cuestión de unos minutos. Así que un poco de paciencia si llegáis y está lloviendo. El peor problema que podéis encontrar aquí es la niebla, que complicará que podáis ver nada.

Una vez que sales del centro de visitantes, te encontrarás que hay muchísima gente y que además hace unos años pusieron una valla, para evitar el alto número de suicidios que se producían ahí. Aún así, ni la gente ni la valla te va a impedir que contemples unas fantásticas vistas.

Subimos por la derecha hasta la O’Brien’s Tower, la entrada de la torre vale 2€/adultos y 1€/niños, pero como no nos pareció interesante preferimos seguir con la visita por el otro lado, así que bajamos de nuevo para subir ahora por el lado izquierdo. La valla mide 1,5 metros, hay que aupar a los niños para que puedan ver.

En el lado izquierdo la valla de protección se acaba a unas decenas de metros y encontras un sendero que va casi por el borde de los acantilados. Suele haber bastante gente que se sienta en el mismo borde con las piernas colgando, pero es bastante peligroso por un resbalón o algún golpe de viento. Esta zona es mejor no visitarla con los niños, al menos yo no me atrevía a que se me soltaran de la mano.

Cuando volvimos al centro de visitantes empezó a llover fuerte y decidimos salir hacia Galway y fue lo mejor que pudimos hacer porque empezó a entrar una niebla bastante espesa que complicaba bastante la conducción por esas carreteras.

CAMINO HACIA GALWAY

Atravesamos el famoso Parque Nacional de Burren, que es un paisaje bastante calizo y en cuyas carreteras apenas verás ni coches, ni pueblos, ni nada de civilización. El paisaje no se parece en nada a lo que habíamos visto hasta el momento en Irlanda.

Una vez que se coge la nacional para llegar a Galway el paisaje recupera su color verde, aunque es algo más árido que el que habíamos disfrutado en el condado de Kerry.

La entrada a Galway se hizo un poco dura debido al tráfico que suele haber en una gran ciudad y que la circunvalación es bastante extensa. Habíamos reservado un Bed&Breakfast en las afueras de la ciudad, Knockmoy House. Era un pequeña casa, con una señora encantadora que se ofreció a acompañarnos hasta la parada del autobús para llegar al centro y nos dio unos cuantos consejos. La habitación era pequeña, apenas había espacio para moverse con las cuatro camas, y el baño era también de tamaño reducido. Todo esto fue compensado por la amabilidad de la dueña, vino a preguntar que queríamos desayunar al día siguiente y a los niños les ofreció tortitas (que no estaban en la carta). A la mañana siguiente mis hijos querían entrar en el invernadero que tenía en el jardín y que habíamos visto desde nuestra habitación, y la señora los cogió y se los llevó al jardín sin parar de hablar con ellos pacientemente.

Vista desde la habitación del B&B
Vista desde la habitación del B&B

El autobús que cogimos junto al B&B tardó alrededor de 50 minutos en llevarnos al centro, se hace largo el camino con tanta parada. Una vez en el centro fuimos a cenar algo y encontramos un restaurante de comida italiana, Il Folletto Restaurant, donde por suerte, conseguimos mesa. Una vez que terminamos de cenar, buscamos un cajero automático para sacar dinero, puesto que nos enteramos que no se podía pagar el B&B con tarjeta, tenedlo en cuenta y miradlo bien cuando hagáis la reserva.

Paseando por el centro histórico de Galway
Paseando por el centro histórico de Galway

El día había sido duro y no nos apetecía mucho andar por el centro, además, el ambiente no nos gustó demasiado, había muchos grupos de estudiantes por todas partes y algunos buscando bronca, así que, un poco decepcionados, decidimos dejar esta ciudad para otro viaje y dar por concluido el día.

Día 0. Preparativos para viajar a Irlanda

Día 1. Almería-Dublín. Traslado aeropuerto-centro ciudad

Día 2. Conociendo Dublín

Día 3: Nos vamos de Dublín a Killarney

Día 4. Anillo de Kerry

Día 5: La península de Dingle

Día 7: Parque Nacional de Connemara. De Galway a Clifden

Día 8. Volvemos a Dublín pasando por Clonmacnoise

Días 9 y 10. Dos días en Dublín

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