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ACTIVIDADES DE 1 DIA

LA ALMUNYA DEL SUR

Este verano encontré navegando por Internet un Jardín Botánico que estaba por la zona de El Ejido. Estuve buceando por su página de Facebook y me sorprendió que en medio de un mar de plástico existiera un oasis como ese y que no lo hubiera descubierto antes. Así que, aprovechando el fin de semana, decidimos visitarlo y disfrutar de esa mezcla de olores y belleza en primera persona.

COMO LLEGAR Y ENTRADA

Es muy fácil de encontrar, aunque hay que decir que la localización que tienen en la página de Facebook está mal y si las sigues te llevará a unas carreteras entre invernaderos sin salida. Al menos eso nos ocurrió a nosotros, pero tuvimos la suerte de encontrar a un chico que ya nos explicó como llegar.

Así que tomad nota porque es bastante sencillo. Hay que coger la autovía A-7 dirección El Ejido y tomar la salida 403. En cualquier caso es la salida de Balerma. Cogeremos la carretera que va hacia Balerma y a la izquierda nos vamos a encontrar una gasolinera. Una vez pasamos la gasolinera encontraremos a la izquierda un camino. Hay que coger ese camino y aparcar en la explanada que hay al principio, puesto que la entrada al Jardín Botánico está justo al lado.

Una vez que llegamos encontraremos una puerta enorme azul, que nada tiene que ver con lo que hemos visto en las fotos. No os asustéis, la sorpresa la encontraréis en el interior. Tocad el timbre e inmediatamente vendrán a abrir la puerta.

La visita se hace a pie, es decir, que no es posible hacerla con carrito de bebé ni es apta para personas con movilidad reducida, ya que el recorrido discurre entre senderos de piedra, en algunas zonas estrechos, y donde debes cruzar un par de puentes de madera. El recorrido es sencillo y no es largo, pero no lo veo viable con un carrito.

Horario: de 10:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00. Los martes cierran.

Precio: se hace un donativo de 5€ para visitas libres y de 6€ si la visita es guiada. Si queréis hacer la visita guiada necesitáis un grupo de 5-10 personas y reservarla.

Nosotros hicimos la visita por libre, y antes de entrar Manu nos explicó un poco como es el jardín, que recorrido se debe seguir para verlo todo y un poco sobre el origen andalusí del mismo.

ENTRAMOS AL JARDÍN

Nada más abrir la puerta que da acceso al jardín, ya te impresiona la vegetación que nos espera al otro lado. No en vano, el jardín cuenta con más de 1300 plantas de diferentes partes del mundo, algunas son autóctonas, otras exóticas y las que más le llaman la atención a los niños son las carnívoras.

Nos contaron que, originalmente, el jardín botánico era una explotación de mandarinos con su correspondiente cortijo (que es la vivienda que nos sirve de antesala al entrar). Pues bien, el dueño empezó a poner plantas exóticas y aromáticas entre los mandarinos y naranjos, y poco a poco ha llegado a construir un jardín-huerto donde se intenta aprovechar al máximo los recursos naturales disponibles y donde el agua es el elemento imprescindible.

Una vez que pasas por debajo de la parra centenaria cogemos el sendero de la derecha que nos lleva directos a la primera parada de los niños, al estanque donde conoceremos a las tortugas y los peces de colores que las acompañan.  Paciencia porque nos costará arrancar de nuevo, los niños no se cansan de observarlos.

El estanque de la tortuga.
El estanque de la tortuga.

Proseguimos nuestra andadura por entre los caminos de piedra y, ¡sorpresa!, nos encontramos con un hotel para insectos. Nunca hubiéramos imaginado que este tipo de hoteles existía, y nos llama la atención lo completo que es. Y por si nos entra el «gusanillo» nos dan las instrucciones para que nos pongamos manos a la obra y construyamos nuestro propio hotel para insectos en casa.

El sonido del agua nos va a acompañar durante todo el recorrido, lo que hace mucho más agradable la visita. Seguimos avanzando, descubriendo nuevas plantas, intentando leer y entender los nombres científicos que vienen en los carteles que las identifican, tranquilos que también han puesto el nombre común tanto en castellano como en inglés. Y de repente pensamos que nos hemos trasladado a la Tierra Media porque nos damos de frente con una casa de hobbit.

Aún nos cuestionamos si es la casa de un hobbit o la de Winnie the Pooh.
Aún nos cuestionamos si es la casa de un hobbit o la de Winnie the Pooh.

Os recomiendo que lo miréis todo porque hasta la decoración del jardín está cuidada al milímetro y podréis ver que incluso decoran las piedras del borde del camino para marcar el sendero, o encuentras un Buda en medio de la vegetación.

Llegamos al primer puente para cruzar. Nos habían dicho que aquí había un estanque, pero no vemos agua por ningún sitio. De pronto nos fijamos que, sí que hay agua pero está cubierta de vegetación. Hay gran variedad de plantas acuáticas y por supuesto no pueden faltar los nenúfares, ¡lástima que no vimos ninguno en flor!, pero según nos comentó después Manu, los nenúfares florecen principalmente en verano y la flor sólo permanece abierta por la mañana, así que apuntado queda, la próxima visita será por la mañana.

Os aseguro que debajo de toda esa vegetación se esconde un estanque.
Os aseguro que debajo de toda esa vegetación se esconde un estanque.

Y ya hemos llegado a la mitad del recorrido, nos toca tomar el camino que nos va a llevar de nuevo a la parte alta del jardín dejándonos llevar por la magia que nos rodea en cada momento.

Un consejo: id buscando todas las flores que haya en el momento. Sabemos que cada flor tiene un periodo de máximo esplendor, lo que hace interesante la visita al jardín en distintas épocas del año porque seguro que la floración es distinta en invierno que en verano, primavera u otoño.

Seguimos recorriendo el entramado de caminos y llegamos a un rinconcito donde hay una amplia colección de cactus, pero sin lugar a dudas el más llamativo de todos es la pitahaya. Encontramos esta suculenta cargada de enormes flores, aunque todas cerradas puesto que es una flor que se abre de noche y se cierra nada más recibir los primeros rayos de luz. Es increíble la manera de trepar por el muro que tiene esta planta.

Una vez que terminas la visita, te obsequian con un té o una limonada con hierbabuena, que puedes degustar en cualquiera de sus terrazas en medio del jardín o en un salón interior si es que el tiempo no permite disfrutar en el exterior.

Una vez que llegas a la terraza hay que seguir mirando todo porque nos encontramos allí con una pequeña colección de plantas carnívoras que tanto llaman la atención a los más pequeños. Junto a ella tienen unos carteles explicativos donde nos cuentan como se alimentan estas plantas.

Obsequio de la casa
Obsequio de la casa

Una vez terminada la visita nos cuesta un poco marcharnos porque la verdad es que se está muy bien. Así que nos consolamos llevándonos uno de los cactus que tienen a la venta en la entrada y programando una nueva visita en otra época del año, esta vez intentaremos que sea con visita guiada porque estamos seguros que pasamos muchas cosas por alto.

Si queréis ver más fotos os insto a que visitéis su página de Facebook o Instagram donde encontraréis verdaderas maravillas o si queréis más información sobre el jardín podéis acudir a su blog. Pero si realmente queréis disfrutar de un mar de experiencias sensoriales no dudaría en visitarlos en persona.

Nos cuesta marcharnos de La Almunya del Sur.
Nos cuesta marcharnos de La Almunya del Sur.

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