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CRUCERO POR EL BALTICO CRUCEROS ESTONIA

TALLIN QUÉ VER EN UN DÍA

Tengo que empezar diciendo que Tallin nos encantó, parece de cuento y encima hay gente caracterizada por las calles de alrededor de la plaza del Ayuntamiento que lo hace todo más auténtico.

1.- Inicio: Margarita la Gorda

2.- Paseo a través de las murallas

3.- Miradores de Toompea

4.- Catedral de Santa Maria

5.- Catedral Alejandro Nevski

6.- Torre de las Doncellas

7.- Mirador de los Monjes

8.- Plaza del Ayuntamiento

9.- Pasaje Santa Katarina

10.- Puerta Viru

11.- Calle Pikk

12.- Iglesia de San Olav

Tallin es la capital de la República de Estonia. La ciudad surgió como un puerto comercial en la ruta marítima que unía Europa Occidental con Rusia y conoció su máximo apogeo como ciudad hanseática en plena Edad Media. Tras la independencia de Estonia en 1991 Tallin ha vuelto a resurgir, esta vez por medio del turismo y la apuesta firme por las nuevas tecnologías.

La ciudad amurallada está muy cerca del puerto y queda todo muy «recogido», por lo que es fácil visitar la ciudad paseando por tu cuenta. El único inconveniente es la cantidad de turismo que te encuentras allí. Yo hice un cálculo de los cruceros que coincidieron con nosotros y los ferris que llegaban de Helsinki, y ese día podíamos haber desembarcado alrededor de 20.000 personas. Así que mucha calma y paciencia con ese turismo que va arrollando por donde pasa.

Vista de la calle Viru, una de las más transitadas por los turistas que pasamos por Tallin.

INICIO: MARGARITA LA GORDA

El inicio de la ciudad amurallada lo marca la Puerta de Margarita La Gorda, que queda a 1 km aproximadamente de los muelles donde suelen atracar los cruceros. En la misma terminal del puerto, encontrarás que hay una tienda y oficina de turismo donde conseguir un plano de la ciudad. Pero para llegar a nuestro punto de inicio no nos hizo falta plano alguno, bastó seguir a la gran marea de gente que iba por delante nuestro.

En 10 minutos llegamos a la Puerta de Margarita la Gorda. Esta torre es la más gruesa de las que podrás encontrar a lo largo de la muralla, tiene un diámetro de 25 metros y una altura de 20. El motivo de estas dimensiones fue que se construyó con la idea de impresionar a los visitantes que llegaban por mar, aparte de como defensa de la ciudad. Esta torre albergó hace tiempo una prisión y ahora está destinada a la sede del Museo Marítimo de Estonia. Por supuesto, la entrada a este museo no es gratuita, nosotros obviamos entrar en él, las vistas que teníamos de la ciudad desde ese punto nos cautivaron lo suficiente como para seguir recorriendo la muralla.

Puerta de Margarita la Gorda. Es la puerta por la que entramos a la ciudad amurallada.

PASEO A TRAVÉS DE LAS MURALLAS

Una vez cruzas el arco, entras de lleno en una ciudad medieval de cuento y a partir de ahora todo consiste en dejarse llevar. Es posible que por aquí encuentres gente vestida de época ofreciendo free-tour en inglés, pero a nosotros nos motivaba más hacer el recorrido por nuestra cuenta.

La mejor manera de iniciar este recorrido es a través de los más de 2 km de murallas que rodean la ciudad y que se conservan en perfecto estado. La experiencia se hace, si cabe, más interesante si tenemos en cuenta que la muralla cuenta con 25 torres de vigilancia, fáciles de distinguir por su característico tejado rojo en forma de cono. 

Torre Eppinci, se llama así por el regidor que la mandó construir.

Si el paseo por dentro de la muralla nos estaba encandilando, el salir fuera y encontrar estas vistas nos dejó sin palabras.

Es increíble como han adaptado todo el diseño de la ciudad a esta gran pared.

Una vez que hemos recorrido esta primera parte de la ciudad llegamos a la Torre de la Monja donde nos encontramos con otra de las seis puertas que franquean la muralla. Hay que cruzar esa puerta y llegaremos a un parque donde hay unas escaleras que nos llevarán a la zona de miradores de Toompea, que es la zona alta de la ciudad vieja y donde disfrutaremos de unas maravillosas vistas.

Torre de la Monja. Esta torre pertenecía al Monasterio de San Miguel. El primer piso fue una bodega de pólvora y un almacén de grano.

MIRADORES DE TOOMPEA

Hay que coger fuerzas para subir a la parte alta de la Ciudad Vieja.

Una vez que recobramos el aliento después de tanta escalera, empezamos a disfrutar del espectáculo. El primer mirador que nos encontramos (Patkuli)  está situado en una de las partes más antiguas de Tallin y cuenta con una plataforma de observación. Tiene vistas de cuento de hadas del casco antiguo, de sus torres y paredes.

Una vez que llegas arriba y te encuentras con esto, olvidas todas las escaleras que has subido.

Existe otra plataforma de observación (Kohtuotsa) en el lado norte de la colina de Toompea. Ofrece excelentes vistas sobre los tejados rojos y torres de la ciudad vieja, que contrastan con los relucientes edificios de gran altura en la parte nueva de la ciudad. En el fondo está el golfo de Finlandia, el puerto y el distrito de Pirita. Para nuestro gusto, nada que ver con el anterior.

LA CATEDRAL DE SANTA MARIA

Seguimos andando por Toompea y nos encontramos con esta iglesia que es la más antigua de la parte continental del Estonia, además de ser el único edificio de Toompea que sobrevivió al fuego del siglo XVII.

Esta catedral empezó siendo católica romana, pero en 1561 se convirtió en luterana.

La primera iglesia estaba hecha de madera, pero con la llegada de los monjes dominicos en el siglo XIII, comenzaron a construirla en piedra reemplazando la vieja madera. Los monjes murieron en un conflicto con los Caballeros de la Espada y la iglesia fue profanada. Poco después se pidió a Roma permiso para consagrarla y fue nombrada Catedral en honor a la Virgen María.

La catedral se puede visitar gratis de 9:00 a 18:00 (horario de verano). El único requisito es guardar silencio, algo bastante complicado con la multitud de gente que entra. Para intentar mantener el «silencio», los guardas situados por todas partes no dudan en llamar la atención a cualquiera que no lo cumpla.

CATEDRAL ALEJANDRO NEVSKI

De una catedral a otra y llegamos a una de las grandes herencias rusas que tiene la ciudad, la catedral ortodoxa de Alejandro Nevski. La catedral había sido considerada por los estonios como un monumento a la dominación rusa, por lo que las autoridades ordenaron su demolición en 1924; decisión que, por suerte, nunca fue llevada a cabo.  

Ya a lo lejos se distinguen las cúpulas de la catedral ortodoxa.

Ricamente decorada,  tiene once campanas fundidas en San Petersburgo, la mayor de las cuales pesa unas 16 toneladas, más que las otras diez juntas.  La base del edificio es de granito finlandés. En las cinco cúpulas se ven cruces de hierro dorado.

La catedral es muy bonita por fuera. Dentro hay tres altares que se pueden visitar libremente, si es que tienes la suerte o la paciencia de pasar entre miles de personas que tratan de visitarla a la vez.

TORRE DE LAS DONCELLAS

Es hora de ir regresando a la ciudad baja y para ello hay que pasar por la Torre de las Doncellas. Esta torre recibe este nombre porque en su día sirvió de prisión para prostitutas, ahora es un café-museo. La torre sufrió graves daños durante la Guerra de Livonia en 1577. Más tarde, fue reconstruida y utilizada como prisión y más tarde como estudio de artistas. La bodega y la galería son el hogar de exposiciones.

Torre de las doncellas

MIRADOR DE LOS MONJES

Al lado de la Torre de las Doncellas se encuentra el Mirador de los Monjes. Está en una de las zonas más céntricas por lo que suele estar abarrotado de gente y aunque es paso obligado, no es donde mejores vistas vais a encontrar.

Mirador de los Monjes

Aparentemente no hay salida una vez entras aquí, pero la vista no siempre dice la verdad. Justamente debajo del mirador se encuentra el Jardín del Rey Danés, que conduce hasta un pasadizo que te lleva a las inmediaciones de la iglesia de San Nicolás.

El Jardín del Rey Danés se encuentra entre la Colina Toompea y la Ciudad Baja. En este lugar se cuenta una de las leyendas más importantes de Dinamarca, la del origen de su bandera. Se dice que la bandera cayó del cielo cuando los daneses habían perdido la batalla. Después de tal signo, sabían que Dios les estaba ayudando y que iban a ganar. Los años de dominio danés fue un importante período en la historia de Estonia.

Este es el pasadizo por el que comenzamos a bajar de nuevo a la parte baja de la ciudad.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

La plaza del Ayuntamiento fue tomada en 1944 por las tropas soviéticas en el transcurso de las fiestas después de la «liberación» de Viljandi. En esta plaza suele haber muchos puestos de recuerdos y mucha gente también.

Otro de las zonas más concurridas de turistas en la ciudad es esta plaza donde encontraremos varios de los puntos más emblemáticos.

Ayuntamiento

El edificio del Ayuntamiento es uno de los cuatro edificios de piedra conservados más antiguos de la ciudad y  el único ayuntamiento de estilo gótico en el norte de Europa.  El primer reloj de la torre tenía engranajes de madera y  el centinela del ayuntamiento era el encargado del ajuste del reloj cada mañana. 

Ayuntamiento de Tallin

Taberna medieval

En los bajos del ayuntamiento hay una taberna que se conserva tal y como era en la época medieval. El sitio es auténtico, no tiene luz eléctrica, todo es con velas, hasta el baño es medieval. La cerveza se sirve en jarras de barro tan típicas del medievo (5€ la pinta) y empanadillas de carne o verduras servidas en papel (1,50€). Nos sentó muy bien hacer un alto aquí para coger fuerzas y seguir con la visita.

Farmacia

Se encuentra en el número 11 de la plaza, y es quizás la farmacia más antigua de las que están en funcionamiento en Europa, ya que data de principios del siglo XV; se cree que empezó a funcionar en 1415. Tiene una pequeña sala dedicada a la exposición de antiguas pócimas, utensilios y recetas de medicina antigua.

En la tienda que hay junto a la farmacia encontramos recuerdos más baratos que en otras tiendas. La verdad es que hay muchísimas tiendas de recuerdos y cada una con precios bastante variables. Más adelante, encontré otra tienda aún más barata aunque no era muy grande, creo recordar que estaba en la calle Pikk número 43.

Taberna Olde Hansa

Desde la esquina de la plaza podemos encontrar la taberna medieval Olde Hansa que era el hogar de un rico comerciante donde hoy se puede disfrutar de deliciosas y auténticas comidas y bebidas de la era Hansa. Todos los platos del menú se preparan con recetas y métodos del siglo XV. El restaurante es turístico y los precios no son baratos. También tienen una tienda al lado donde venden ungüentos, hierbas, especias, velas, decoración, utensilios y hasta trajes y calzado del Medievo a precios bastantes elevados.

PASAJE SANTA KATARINA

La más pintoresca de las calles de la Ciudad Vieja está medio escondida detrás de lo que era la Iglesia de Santa Catalina, conectando la calle Vene con la calle Müürivahe. El Pasaje de Santa Katarina es el hogar de talleres de artesanía donde los artistas utilizan métodos tradicionales para crear y vender cristalería, sombreros, colchas, cerámica, joyas, sedas pintadas a mano y otras mercancías.

Los talleres están ubicados en las pequeñas habitaciones y se montan en un estudio abierto para que los visitantes puedan ver a los artistas en el trabajo, ya sea de vidrio soplado, tejiendo o cerámica.

PUERTA VIRU

Una vez que llegamos a la puerta de Viru, podemos decir que hemos visto la mayor parte de la muralla. En el siglo XVI tenía 8 puertas que consistían en varias torres y muros cortina que las conectaban. De esta puerta sólo quedan las torres laterales porque las puertas que conectaban una torre con la otra fueron derribadas conforme se fue ampliando el casco antiguo. Justo a la espalda nos queda Viru Street, que es una de las calles peatonales más concurridas que encontraremos dentro del casco antiguo.

La Puerta de Viru y sus torres son la entrada principal por el Este de la muralla.

CALLE PIKK

La calle Pikk o de la «Pierna Larga» cruza prácticamente toda la parte baja y es donde habitaban los comerciantes más ricos que hacían llegar hasta ellos sus mercancías desde el puerto cruzando casi toda la ciudad. Estas casas tenían una doble función: la parte baja la destinaban a la vivienda y la parte alta la usaban como almacén; debido a la estrechez tanto de las puertas como de las escaleras las mercancías las subían mediante grúas. En esta calle encontramos algunas viviendas emblemáticas de la ciudad.

Número 17: Casa del Gremio Mayor .

El Gremio Mayor fue fundado con el fin de agrupar a los comerciantes y después construyeron este edificio que tuvo un importante papel en la historia de la ciudad ya que cuando se incendió la Iglesia de San Olav, los servicios religiosos continuaron aquí; cuando en 1855 un nuevo incendio destruyó el teatro, las funciones se celebraron aquí y también en sus salas tuvo lugar la primera proyección cinematográfica en Tallin. Hoy en día alberga el Museo de Historia Nacional.

Número 20: Gremio de San Canuto

Continuamos caminando por la calle y tras dejar atrás la plazoleta Suurgilde plats, pasamos por el café Maiasmookk, la pastelería más famosa de Tallin. Era la sede de los artesanos más sencillos como carniceros, curtidores, carpinteros, etc y era el lugar en donde estos acordaban los precios a cobrar.

Número 26: Casa de las Cabezas Negras

Era la sede de la confraternidad de comerciantes célibes cuyo protector era un árabe convertido a la fe cristiana y que fue martirizado en Suiza en el siglo III. En los frontones de las ventanas de la planta baja están representados los bustos de Segismundo III de Suecia y de la reina Ana, así como también los símbolos de otras cuatro ciudades de la Hansa: Londres, Bergen, Nóvgorod y Brujas.

Número 71: Casa de las tres hermanas

Se trata de un conjunto de tres edificios. La primera de las tres casas es la más interesante, la fachada es la original. Finalmente, la Pikk tänav termina en una de las puertas de la muralla, rematada por la torre Paks Margareta. En este punto es en donde también confluye con la calle Lai que conduce a la iglesia de San Olav.

IGLESIA DE SAN OLAV

Leyenda: los ciudadanos de Tallin querían construir la iglesia más alta del mundo pero al haber una maldición que aseguraba la muerte de aquel que terminase su construcción nadie estaba dispuesto a realizar el trabajo. Apareció entonces un desconocido que pidió una elevada cantidad de dinero para hacerlo. Al no poder la ciudad pagar esta suma, el extranjero propuso el siguiente reto: si averiguaban su nombre les perdonaría la deuda. Para ésto los talineses enviaron a un espía a su casa que escuchó el nombre de Olav en una canción que cantaba su esposa. Esperaron a que el extranjero terminase la construcción y cuando este estaba poniendo la cruz sobre la torre le gritaron desde abajo, «¡Olav la cruz está torcida!», éste se asustó y cayó al suelo saliendo de su boca un sapo y una culebra, lo que denotaba la posesión demoníaca de este hombre. Este hecho se encuentra reflejado en una pintura mural de uno de los laterales de la iglesia.

Durante la ocupación soviética la torre de la iglesia fue utilizada por la KGB como punto de vigilancia.

Por 3 euros y una larga subida en escaleras de caracol (250 escalones irregulares) se puede obtener una vista 360 grados de la ciudad de Tallin.


Traslados y hotel en Estocolmo

Día 1. Estocolmo. Ayuntamiento y Ciudad Nueva

Día 2. Estocolmo. Gamla Stan y Söderlman

Día 3. Estocolmo. Museo Vasa, Skansen y estaciones de metro.

1 día en Helsinki

Dia 1. San Petersburgo



2 respuestas a «TALLIN QUÉ VER EN UN DÍA»

Me ha encantado tu relato!!! Tomo nota de cada detalle. Muchas gracias por dedicar tu tiempo a que otros podamos viajar más fácil y con más información.

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